Mandrin cave, Cueva caliza en Malataverne, Francia
La cueva de Mandrin es una formación de piedra caliza en Malataverne con una entrada amplia que conduce a cámaras que muestran capas distintas de sedimento y roca. La zona de entrada está protegida hoy por estructuras modernas diseñadas para salvaguardar las características originales.
La cueva atrajo visitantes humanos de forma intermitente durante miles de años, con evidencia arqueológica que a veces muestra ocupación neandertal y otras veces presencia humana moderna temprana. Las excavaciones sistemáticas comenzadas en los años 1990 documentaron y estudiaron estas fases de asentamiento distintas.
Los equipos de investigación encontraron herramientas de piedra y marcas de hollín en las paredes de piedra caliza, indicando el uso frecuente del fuego.
El sitio es accesible a través de cercas y techos protectores, aunque el acceso al interior puede estar restringido para proteger las actividades de investigación en curso. Los visitantes deben verificar con anticipación si la cueva está abierta para visitas, ya que el trabajo de excavación ocurre regularmente.
El análisis genético de los restos óseos mostró que los neandertales que vivían aquí tenían marcadores genéticos distintos que los diferenciaban de otras poblaciones europeas. Este descubrimiento se volvió crucial para comprender los patrones de migración neandertal y el movimiento de poblaciones.
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