Saint-Léonard underground lake, Lago subterráneo en Saint-Léonard, Suiza.
El lago subterráneo de Saint-Léonard ocupa el interior de la colina del Châtelard: mide 260 m de largo y 29 m de ancho, con una temperatura constante de 11 °C. La roca es yeso, esquisto y mármol disueltos por el agua de infiltración, y un limo ferruginoso sella el fondo. Masas de roca beige y gris descienden hacia el agua oscura, y una luz amarilla ilumina las paredes de una sala situada tras una abertura baja.
Conocida por los habitantes desde hacía tiempo, la cueva fue explorada por primera vez en 1943 por Jean-Jacques Pittard, acompañado de Jacques Della Santa. El terremoto de 1946 cerca de Sierre bajó el nivel del lago, y dos lugareños abrieron la cueva a los visitantes en 1949. En 2000 se desprendió un bloque de dos toneladas, lo que obligó a cerrarla hasta 2003 tras refuerzos de más de 2,5 millones de francos suizos.
Al fondo de la cueva se alza una estatua de santa Bárbara, patrona de los geólogos, que vela por quienes se aventuran en el lago. Tres barcos yacen hundidos a propósito en el fondo del lago para dar a los visitantes un punto de interés adicional.
La entrada de la cueva está al pie de los viñedos de Saint-Léonard, entre Sion y Sierre. El agua se mantiene a 11 °C, así que conviene llevar chaqueta. Las visitas se realizan todos los días del 19 de marzo al 1 de noviembre; tres barcos llevan unos 40 pasajeros cada uno. El extremo del lago está bloqueado por un desprendimiento, y las salas secas descubiertas en 1956 más allá no están abiertas al público.
Tres barcos yacen hundidos a propósito en el fondo del lago para dar a los visitantes algo que buscar bajo la superficie. Más adentro de la cueva se alza una estatua de santa Bárbara, patrona de los geólogos, que vela por quienes se aventuran sobre el agua.
La comunidad de viajeros curiosos
AroundUs reúne miles de lugares seleccionados, consejos locales y joyas escondidas, enriquecidos cada día por más de 92.653 colaboradores en todo el mundo.