Julita Abbey, Monasterio cisterciense medieval en Katrineholm, Suecia
La abadía de Julita fue un monasterio cisterciense fundado en Viby en 1160 y trasladado a Säby, junto al lago Öljaren, en 1180 o 1185. Hoy solo se conserva una pequeña parte de la abadía en el sótano de un ala de la mansión de Julita, abierta al público; las excavaciones arqueológicas han revelado la extensión completa de los edificios principales.
Fundado en 1160 en Viby, cerca de Sigtuna, por monjes de la abadía de Alvastra, en tierras donadas por Doter y su hijo Gere, el monasterio se trasladó a Säby, junto al lago Öljaren, bajo el rey Knut Eriksson, que se convirtió en su protector y le concedió tierras y partes de pesca en Älvkarleby. Su iglesia se incendió y fue reconsagrada el 7 de marzo de 1382. En 1527, Gustavo Vasa entregó la abadía en feudo a Olof Arvidsson, alguacil de Nyköping.
El nombre de la abadía alterna entre Julita y Säby, latinizado como Saba, por la finca junto al lago Öljaren. Fue durante un tiempo lugar de peregrinación y se encargó de la colecta del óbolo de San Pedro. El legado papal Marinus de Fregeno le concedió amplias indulgencias en 1461, atrayendo peregrinos e ingresos.
De la abadía solo queda una pequeña parte, en el sótano de una de las alas de la casa señorial actual, abierta al público; el resto de la planta medieval se conoce por excavaciones arqueológicas, no por ruinas visibles. La finca es hoy el museo al aire libre de Julita gård, así que conviene recorrer a pie los edificios del manor y la orilla del lago Öljaren.
La iglesia abacial se incendió y fue consagrada de nuevo el 7 de marzo de 1382. El legado pontificio Marinus de Fregeno concedió al monasterio amplias indulgencias en 1461, y la abadía también recaudó durante un tiempo el óbolo de San Pedro.
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