Kezenoyam, Lago alpino en los distritos de Vedensky y Botlikhsky, Rusia.
Kezenoyam se sitúa a 1854 metros de altitud en la frontera entre Chechenia y Daguestán, extendiéndose casi tres kilómetros de oeste a este. El agua alcanza profundidades de hasta 74 metros en algunos puntos y ocupa una cuenca rodeada de laderas boscosas y crestas montañosas.
El lago se formó cuando un desprendimiento de la ladera sur de la cresta Kashkerlam represó los valles de los ríos Jarsum y Kauja, probablemente tras un terremoto. La presa natural del oeste supera los 100 metros de altura. En 1970-1980 la orilla albergó una base olímpica soviética de remo, destruida durante las guerras chechenas. En 2011 Zaur Zakrailov cruzó el lago a nado, unos 4,5 km.
Una leyenda chechena cuenta que aquí se alzaba un pueblo llamado Kezenoy hasta que sus habitantes negaron la hospitalidad a un ángel disfrazado de viajero; la tierra se abrió y el pueblo se hundió, dejando el lago. El nombre Kezenoyam recuerda ese asentamiento sumergido. Los colonos rusos lo llamaban Bolshoye Forelnoye, el gran lago de las truchas, por su abundancia de este pez.
El baño está prohibido y se castiga con una multa de 5.000 rublos, en parte porque el agua fría supone un riesgo de ahogamiento. La superficie del lago está a 1.854–1.870 m de altitud; en verano el agua alcanza 17–18 °C en la superficie y 7–8 °C en las capas profundas. En invierno el hielo puede tener 60–80 cm de espesor.
Las aguas claras albergan una especie de trucha que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta, adaptada durante miles de años a las condiciones frías. Los investigadores siguen esta población para entender mejor el ecosistema de los lagos de alta montaña aislados.
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