Monasterio de Santo Sepulcro de Palera, Monasterio románico en Beuda, España
Sant Sepulcre de Palera es un monasterio benedictino románico del siglo XI en Beuda, en la Garrotxa. Su iglesia de planta basilical tiene tres naves, la central con bóveda de cañón y las laterales de cuarto de círculo, separadas por pilares rectangulares, y tres ábsides semicirculares lisos sin crucero. El exterior austero presenta una puerta de arco de medio punto, cuatro ventanas, un pequeño óculo y una espadaña de dos huecos. Del claustro solo quedan dos arcos y capiteles desgastados con aves y figuras humanas.
El priorato benedictino fue consagrado en 1085 por Berenguer Guifré, obispo de Gerona, con la asistencia de los obispos de Barcelona, Carcasona, Albí y Elna. En 1107 pasó a depender del monasterio de Santa María de la Grassa hasta mediados del siglo XVI. Después contó con priores de los monasterios de Besalú, Bañolas y Ripoll. En 1936 el templo fue profanado y desaparecieron varias figuras y partes de retablos.
El monasterio fue un gran centro de peregrinación en la Edad Media, ya que se obtenían indulgencias como las que se lograban visitando Tierra Santa. La devoción a santo Domingo, que ya tenía un altar en la iglesia en el siglo XVI, hizo que se conociera como Sant Domènec de Palera.
La iglesia románica del siglo XI tiene una fachada sin adornos, puerta de arco de medio punto, cuatro ventanas y un pequeño óculo, rematada por una espadaña de dos huecos. Del claustro solo quedan dos arcos y restos de capiteles labrados con pájaros y figuras humanas, en bastante mal estado.
El monasterio aprovechó su posición como destino espiritual para otorgar a los peregrinos indulgencias equivalentes a las de viajar a Tierra Santa. Esta práctica convirtió el sitio en un objetivo significativo para personas incapaces de realizar viajes tan lejanos.
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