Puente viejo de Lugo, Puente romano en Lugo, España
El puente romano de Lugo es un puente de piedra que cruza el río Miño a su paso por la ciudad de Lugo, en el noroeste de España. Tiene unos 104 metros de longitud y 4 metros de anchura, y está reservado exclusivamente a los peatones.
El puente es de origen romano y se construyó durante la romanización de Galicia, utilizando la vía XIX del Itinerario de Antonino entre Lucus Augusti y Bracara Augusta pasando por Iria Flavia. Sufrió reconstrucciones en los siglos XII, XIV y XVIII, y en 1893 se modificó su aspecto. En 2009 un nuevo puente desvió el tráfico y la restauración eliminó las pasarelas metálicas y el asfalto; el estudio de Manuel Durán determinó que la fábrica inferior es netamente romana.
La Calzada da Ponte, la vía empedrada que baja desde la Puerta Miñá de la muralla romana hasta el puente, forma parte del Camino Primitivo a Santiago de Compostela; el recorrido arranca en esa puerta, no en el puente. La misma calle es el punto de partida de la ruta de senderismo Las ribeiras altas, conocida como Paseo del Puente Viejo, de más de once kilómetros por ambas orillas del Miño hacia la vieja fábrica de la luz.
El puente es llano y fácil de cruzar a pie, sin escalones ni obstáculos, por lo que resulta accesible para la mayoría de los visitantes. Desde ambos extremos parten senderos que discurren por las dos orillas del Miño, ideales para continuar el paseo tras el cruce.
El puente está a pocos pasos del balneario de aguas termales de Lugo, que la fuente data también de época romana. En 2009, al asumir el tráfico un puente nuevo, se restauró el viejo: se quitaron las pasarelas metálicas y el asfalto, y el estudio de los pilares puestos en seco por Manuel Durán determinó que la fábrica inferior es netamente romana.
La comunidad de viajeros curiosos
AroundUs reúne miles de lugares seleccionados, consejos locales y joyas escondidas, enriquecidos cada día por más de 93.467 colaboradores en todo el mundo.