Palacio de los Enríquez de Ribera, Palacio y castillo renacentista en Bornos, España.
El palacio de los Enríquez de Ribera se alza en Bornos sobre el Castillo del Fontanar, de origen árabe, del que solo quedan lienzos de muralla y la Torre del Homenaje, de planta cuadrangular, en el ángulo suroeste del palacio. En torno a un patio porticado en dos de sus lados hay dos pisos de arquería de medio punto peraltado con balaustrada gótica, gárgolas sobre los arcos bajos y una portada del gótico tardío con hojas de cardina en la galería alta. Las ventanas de la torre muestran pajecillos que sostienen la corona ducal.
El castillo del Fontanar, de origen árabe, fue comprado en 1398 por Per Afán de Ribera el Viejo, adelantado mayor de Andalucía; Enrique II había donado la villa y la fortaleza a los señores de la Casa de Marchena hacia 1387. En el siglo XVI la familia Enríquez de Ribera lo transformó en palacio plateresco, y Fadrique Enríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa, contrató a artistas españoles e italianos. Per Afán (III) de Ribera, primer duque de Alcalá de los Gazules, encargó a Benvenuto Tortello adaptar la vieja fortaleza y crear los jardines entre 1569 y 1571, aunque la obra quedó sin acabar.
El palacio toma su nombre del linaje Enríquez de Ribera, que compró el castillo del Fontanar en 1398 mediante Per Afán de Ribera el Viejo, adelantado mayor de Andalucía. Per Afán (III) de Ribera y Portocarrero, primer duque de Alcalá de los Gazules y virrey de Cataluña y Nápoles, hizo traer mármoles de Italia y encargó a Benvenuto Tortello, nacido en Brescia, la adaptación de la fortaleza y la creación de jardines platerescos. La logia, restaurada en 2015, servía para exhibir su colección de esculturas clásicas mitológicas, hoy en su mayoría en la Casa de Pilatos de Sevilla.
El palacio se encuentra en Bornos, provincia de Cádiz, construido dentro de los restos del Castillo del Fontanar; en su ángulo suroeste se conservan la Torre del Homenaje y algunos lienzos de la antigua muralla. La primera planta acoge un centro de interpretación. El edificio fue restaurado entre octubre de 1992 y septiembre de 1995 mediante una Escuela Taller, cuyos alumnos trabajaron en forja, pintura, carpintería, jardinería, cantera y albañilería, incluido el jardín renacentista y árabe.
La galería superior de soportes pareados se inspiraba en el Patio del Belvedere de Bramante, en el Vaticano, aunque hoy ha desaparecido. La crestería de flores de lis del palacio fue en gran parte desmontada y trasladada a la Casa de Pilatos de Sevilla por los duques de Medinaceli, entonces propietarios.
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