Basílica de la Santa Cruz, Basílica menor en Florencia, Italia
La Basílica di Santa Croce es una iglesia franciscana en el este de Florencia y también forma parte del Patrimonio Mundial de la ciudad. El interior está sostenido por esbeltas columnas octogonales que separan una nave central de dos laterales, mientras que dieciséis capillas decoradas con frescos cubren los muros.
La construcción de la iglesia actual comenzó el 12 de mayo de 1294, posiblemente bajo Arnolfo di Cambio, en el solar de un edificio franciscano anterior, y el papa Eugenio IV la consagró en 1442. La fachada neogótica de mármol se añadió entre 1857 y 1863 según un diseño de Niccolò Matas, arquitecto judío de Ancona que pidió ser enterrado bajo su umbral.
El edificio alberga las tumbas de figuras destacadas de la historia italiana, entre ellas artistas, científicos y escritores que hallaron aquí su última morada. Un cenotafio honra a Dante Alighieri, aunque está enterrado en Rávena, subrayando el papel de este templo como panteón de la cultura.
La iglesia se alza en la Piazza di Santa Croce, a unos 800 metros al sureste del Duomo, en un terreno que era marisma fuera de las antiguas murallas. La entrada se realiza desde la plaza; el antiguo dormitorio de los frailes, junto al claustro, alberga hoy la Scuola del Cuoio, donde se fabrican y venden artículos de cuero. El conjunto está sometido a una restauración de varios años con la agencia italiana de protección civil, y en octubre de 2017 la caída de mampostería lo cerró temporalmente.
Niccolò Matas, arquitecto judío de Ancona, diseñó la fachada neogótica de mármol construida entre 1857 y 1863 y colocó una estrella de David en su frontón central. Pidió ser enterrado junto a las otras grandes figuras de la iglesia, pero, por ser judío, fue sepultado bajo el umbral, honrado solo con una inscripción.
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