Porta Giovia, Puerta romana en Milán, Italia
Porta Giovia fue una puerta romana de la ciudad de Milán, ubicada en el extremo norte de la Via San Giovanni sul Muro, donde controlaba el camino hacia Castelseprio. Su emplazamiento exacto queda hoy bajo los terrenos del Castello Sforzesco.
La puerta fue construida en época romana como parte de las murallas norte de Milán, marcando la entrada principal desde ese lado de la ciudad. Fue derribada en 1162 para dar paso a una fortaleza que con el tiempo se convirtió en el Castello Sforzesco.
El nombre de la puerta procede de Jupiter, el dios romano, lo que refleja como los romanos dedicaban las entradas de la ciudad a deidades. Esta practica de nombres religiosos muestra que las creencias espirituales determinaban el diseño de los limites de la ciudad.
Como la puerta ya no existe, no hay nada que ver en el lugar, pero el Castello Sforzesco, que se levanta sobre el mismo terreno, está abierto al público. Pasear por sus alrededores ayuda a entender lo estratégico que fue este punto en el extremo norte de la ciudad antigua.
Lápidas romanas que en su día se encontraban cerca de la puerta fueron incorporadas posteriormente a los muros de la Basílica de San Simpliciano, cerca del Corso Garibaldi. Los visitantes de esa iglesia aún pueden ver hoy esas piedras reutilizadas, un vínculo directo con el emplazamiento original de la puerta.
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