Mackó Cave, Cueva natural en Csobánka, Hungría.
La cueva de Mackó es una formación caliza natural que mide aproximadamente 65 metros de largo y 14 metros de profundidad. Los pasajes serpentean a través de formaciones minerales notables que se han desarrollado durante miles de años.
En 1868, el investigador Antal Koch realizó excavaciones que descubrieron restos de osos de las cavernas, rinocerontes lanudos y uros dentro de la cueva. Estos hallazgos demostraron que era un sitio importante para comprender la fauna del Pleistoceno.
El nombre de la cueva hace referencia a un oso que habitaba esta región en tiempos antiguos. Los visitantes pueden observar pruebas de los antiguos habitantes que vivieron aquí mientras caminan por los pasajes.
Se accede a través de un sendero marcado de aproximadamente 4 kilómetros desde el área de descanso de Oszoly, con una ganancia de elevación de aproximadamente 210 metros. Es importante usar calzado resistente y llevar una linterna, ya que el sendero es difícil y el interior de la cueva es oscuro.
El sitio recibió estatus de monumento natural protegido en 1988 debido a su extensa colección de restos animales de la era Paleolítica. Esta designación la convierte en una ubicación de investigación importante para comprender la fauna de la Edad de Hielo en la región.
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