Setoaikyō, Cañón en Nikko, Japón
El cañón de Setoaikyo tiene paredes de roca empinadas hechas de toba que fueron esculpidas por el flujo del río. El pasaje estrecho entre los acantilados crea una formación geológica que se eleva desde el agua.
El cañón se desarrolló durante siglos a medida que el agua erosionaba continuamente la roca de toba más blanda. Este proceso geológico lento creó las paredes empinadas que lo caracterizan hoy.
El nombre evoca la potencia del agua que ha moldeado el paisaje a lo largo de los siglos. Los visitantes pueden experimentar cómo el río fluye entre las paredes estrechas y sentir la fuerza de la naturaleza en acción.
La mejor manera de explorar el cañón es seguir el sendero que conduce al puente colgante Watarasshai. Es aconsejable visitarlo entre primavera y otoño cuando las condiciones climáticas son más favorables para caminar.
Una presa regula el flujo de agua en el río, pero desde 2004 se han realizado liberaciones deliberadas de agua para restaurar condiciones más naturales. Esto permite a los visitantes ver la potencia del río fluyendo por el cañón.
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