Mirador, Mirador en Roussillon, Francia.
Este mirador se encuentra en el punto más alto del pueblo, con vistas hacia la sierra del Luberon y las montañas de Vaucluse. Desde aquí se pueden ver las canteras de ocre donde los acantilados muestran tonos de amarillo, rojo y púrpura.
Este lugar elevado data del siglo X, cuando un castillo ocupaba el sitio para vigilar las tierras circundantes. El control de esta posición fue vital para defender y controlar la región.
Los tonos de ocre que rodean este lugar dan forma a la apariencia del pueblo. Las casas utilizan estas gamas naturales de amarillo y rojo, creando una identidad visual que viene del entorno mismo.
Dos senderos marcados llevan a este lugar: una ruta más corta de unos 30 minutos y un camino más largo de unos 60 minutos a través del paisaje de ocre. Ambos caminos están bien señalados, y se recomienda usar zapatos cómodos.
Las paredes de las canteras de ocre muestran una gama inusual de colores que cambian según la hora del día y cómo incide la luz. Muchos visitantes notan que los tonos se vuelven especialmente vívidos por la tarde.
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