Ochenta Grados, Restaurante contemporáneo en Malasaña, Madrid, España
Ochenta Grados ocupa una esquina en la calle de Manuela Malasaña, combinando dos mundos dentro de sus paredes. Las paredes de ladrillo visto, pájaros de papel y esferas luminosas crean un espacio entre lo clásico y lo contemporáneo.
El restaurante se estableció en Malasaña, un barrio que debe su nombre a una joven costurera que se convirtió en símbolo de resistencia durante el levantamiento de 1808. La zona conserva este nombre como recuerdo de aquella época.
La cocina combina tradiciones culinarias españolas con interpretaciones modernas y técnicas contemporáneas. Los platos presentan ingredientes clásicos de manera innovadora, creando una experiencia diferente a la cocina tradicional.
El restaurante funciona con horarios fijos para el servicio de mediodía y noche cada día. Los visitantes deben esperar un espacio donde el enfoque permanece en la comida y la preparación más que en la decoración.
El restaurante crea una bebida de la casa llamada Distinto de verano, coronando la refrescante bebida veraniega española tradicional con espuma de limón. Este pequeño detalle transforma una bebida familiar en algo inesperado.
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