Pals, vila medieval
Pals es una villa medieval en Cataluña con calles estrechas y casas de piedra encaramadas en una ladera que domina la llanura circundante. La iglesia, las torres defensivas y las murallas de la ciudad siguen formando el núcleo estructural de este lugar antiguo, cuya arquitectura se mantiene prácticamente igual desde la época medieval.
El asentamiento surgió en el siglo 11 como una aldea fortificada y se convirtió en un punto estratégico entre los condados de Empúries y Peralada durante la Edad Media. A lo largo de los siglos decayó, pero su redescubrimiento en el siglo 20 llevó a que se priorizara la preservación de su estructura antigua.
El nombre del pueblo proviene de raíces latinas relacionadas con pantanos, reflejando sus orígenes en terrenos de humedales que moldearon los patrones de asentamiento temprano. Hoy en día, los locales y visitantes recorren las calles de piedra angostas que preservan este trazado medieval, donde la vida cotidiana fluye a través de pasajes diseñados hace siglos.
La mejor manera de explorar la villa es a pie por los callejones estrechos, ya que los vehículos no pueden circular allí y los caminos son empinados. Use zapatos cómodos y planifique tiempo para varios descansos, ya que subir la ladera y recorrer las calles requiere esfuerzo físico.
La villa estuvo aislada del mundo moderno durante mucho tiempo y se fue deteriorando hasta que un artista y arquitecto la redescubrió en los años 60 y comenzó a restaurarla. Este rescate deliberado del colapso total la convirtió en un raro ejemplo de asentamiento medieval auténticamente preservado.
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