Murallas de Pamplona
Las Murallas de Pamplona forman un sistema defensivo de aproximadamente 5 kilómetros que rodea completamente la ciudad antigua. Está compuesto por muros de piedra sólida, baluartes, bastiones y varias puertas históricas que reflejan construcciones de los siglos XVI al XVIII.
Las defensas medievales fueron transformadas profundamente en el siglo XVI cuando Pamplona se convirtió en un bastión fronterizo importante contra Francia. Ampliaciones posteriores bajo reyes como Fernando el Católico y Felipe II la convirtieron en uno de los ejemplos mejor conservados de fortificaciones renacentistas en Europa.
Las murallas rodean tres barrios medievales que tienen orígenes y características diferentes. Cada uno conserva su propia identidad en las calles y construcciones que se pueden ver hoy.
El recorrido es mejor realizarlo desde arriba por el Paseo de Ronda, un camino ancho rodeado de parques y jardines, o desde abajo al nivel de las murallas. La ruta superior es más fácil de transitar y ofrece buenas vistas de la ciudad durante el paseo.
Entre 1888 y mediados del siglo XX se demolieron secciones de las murallas para permitir el crecimiento de la ciudad moderna. Aproximadamente tres cuartas partes del perímetro original se conservan hoy, haciendo visibles las porciones desaparecidas.
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