Vilarinho da Furna
Vilarinho da Furna era una aldea montañosa en el norte de Portugal que hoy permanece bajo las aguas de un embalse. Las casas eran construcciones de piedra con dos pisos, donde la planta baja se destinaba al ganado y almacenamiento, y la superior a la vivienda.
El pueblo probablemente se fundó alrededor de la época de construcción de la ruta romana Geira, que conectaba Braga con Astorga. En los años setenta, la construcción de una presa inundó la zona y obligó a todos los habitantes a abandonar sus casas.
La aldea funcionaba como una comunidad integrada donde se resolvían los problemas en reuniones públicas y se compartían tareas cotidianas. Los habitantes celebraban festividades y tocaban instrumentos tradicionales que reforzaban sus vínculos sociales.
Cuando baja el nivel del agua en verano, las ruinas de la aldea antigua se hacen visibles. Es recomendable llevar zapatos cómodos, agua abundante y protección solar, ya que se requiere caminar varios kilómetros sobre terreno irregular.
Un museo etnográfico preserva la historia del pueblo con objetos originales, fotografías y herramientas de la vida cotidiana de sus anteriores moradores. Cada agosto, los descendientes y antiguos pobladores se reúnen en una jornada conmemorativa para mantener viva su historia común.
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