Jedlovská kyselka, Manantial de agua mineral en Stará Voda, República Checa.
Jedlovská kyselka es un manantial de agua mineral natural ubicado en Stará Voda a unos 600 metros de altitud. El agua brota naturalmente carbonatada del subsuelo y conserva una composición mineral constante durante todo el año.
En 1920, el empresario de Mariánské Lázně Hans Haubner compró el terreno con el manantial, reparó su captación y lo rebautizó como Kristův pramen (Christusquelle); el nuevo nombre no prosperó. La ciudad de Mariánské Lázně compró después el manantial pero no lo explotó, y siguió abierto al público. Tras la Primera Guerra Mundial se cubrió con un pequeño tejado y se rodeó de un muro bajo; después de 1989 lo protegió un pabellón abierto de madera de 3 por 3 metros, con una pasarela de tablones y un puente sobre un brazo del Kosový potok.
El nombre kyselka alude al agua mineral ácida y carbonatada; los vecinos llaman a la fuente Kyselka v Jedlové. Hans Haubner la rebautizó Kristův pramen (Christusquelle) en 1920, pero el nombre no prosperó. Un panel junto al refugio de madera recoge la historia y la composición química del manantial y advierte de que la calidad del agua no se controla con regularidad, por lo que beberla es responsabilidad de cada uno.
El manantial es accesible a través de senderos marcados y se puede visitar en cualquier momento del año. Hay espacios designados cerca de la fuente donde los visitantes pueden llenar sus propios recipientes fácilmente.
El agua se carbonata naturalmente bajo tierra a través de procesos geológicos, sin enriquecimiento artificial. Esta carbonatación espontánea hace que el manantial sea particularmente distintivo y apreciado por quienes recolectan su agua.
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