Balj, Asentamiento comercial antiguo en el norte de Afganistán.
Este asentamiento se encuentra en terreno llano al norte de Afganistán y está rodeado por los restos de antiguas murallas. Los yacimientos arqueológicos se extienden a lo largo de varios kilómetros cuadrados dentro de sus límites, incluyendo cimientos de edificios anteriores y estructuras parcialmente conservadas.
Las fuerzas griegas llegaron a la región en el año 327 a.C. y la convirtieron en un centro de influencia helenística en Asia Central. Siglos más tarde, los ejércitos árabes conquistaron la zona y la transformaron en un importante centro de erudición islámica.
Los habitantes de la zona siguen llamando al lugar «Madre de las Ciudades» y los visitantes encuentran fragmentos de azulejos vidriados en tonos turquesa dispersos entre las ruinas. Los campos cercanos son trabajados por agricultores cuyos antepasados han cultivado esta tierra durante generaciones.
El acceso a las zonas arqueológicas requiere permiso y coordinación con guías locales que conocen las condiciones del terreno. La mayoría de los visitantes planean un día completo para explorar los restos dispersos y los campos circundantes.
Las excavaciones arqueológicas han descubierto monedas y cerámica de China, India y el Mediterráneo, revelando las amplias conexiones comerciales que este lugar mantuvo alguna vez. Las ruinas también contienen rastros de monasterios budistas que existieron aquí antes de la expansión del islam.
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