Museo Colonial Alemán de Frutillar, Museo etnográfico y arquitectónico en Frutillar, Chile
El Museo Colonial Alemán de Frutillar es un museo al aire libre de cinco edificaciones revestidas de tejuelas de madera, abierto el 28 de enero de 1984. Su molino de agua, casa del herrero, campanario circular y casona de 1889 con mobiliario de maderas nativas ilustran la vida de los colonos alemanes en el lago Llanquihue.
Los colonos alemanes llegaron a la cuenca del Llanquihue a partir de 1852, al amparo del decreto de colonización. En 1979 la municipalidad de Frutillar cedió a la Universidad Austral de Chile tres hectáreas que habían pertenecido a la familia Richter; seis maestros de obras levantaron el molino de agua y la herrería entre 1982 y 1984, y el museo abrió el 28 de enero de 1984. El campanario se sumó en mayo de 1984 y la casona de campo se terminó en 1988-1989.
La colección refleja cómo los colonos alemanes organizaban sus hogares y trabajaban la tierra, con muebles y herramientas de época dispuestos para mostrar las rutinas diarias. Al recorrer las habitaciones, se comprende cómo vivían las familias y qué era importante para ellas en esta parte remota de Chile.
El museo ocupa tres hectáreas en una colina sobre el lago Llanquihue, con la casona arriba y el molino, la herrería y el campanario abajo; senderos y estanques de jardín unen las cinco edificaciones. El terreno tiene pendiente, así que conviene reservar tiempo para caminar entre ellas.
La rueda del molino de agua es movida por el agua de un canal y accionaba las piedras que molían trigo; hay datos de un molino en Frutillar hacia 1870. El campanario, un galpón agrícola circular de estilo español, servía para trillar bajo techo: caballos y mulas sin herrar giraban en círculo, porque las grandes lluvias de la zona hacían poco fiable la trilla al aire libre.
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