Parque Municipal Gruta de Santa Luzia, Parque ecológico en Mauá, Brasil
Gruta de Santa Luzia es un parque municipal de 450.899,68 m² en Mauá, formado por un remanente de mata atlántica nativa y áreas reforestadas con eucaliptos. En su interior, una cueva natural alberga uno de los manantiales del río Tamanduateí. En la entrada, una estructura de una sola planta con fachada amarilla y zócalo azul oscuro lleva el rótulo «PARQUE MUNICIPAL GRUTA DE SANTA LUZIA» y formas geométricas junto a la palabra «Mauá».
La zona formó probablemente parte de una hacienda benedictina entre los siglos XVI y XVIII, y luego pasó a ser el Sítio Itapeva o Sítio da Pedra Grande, donde las canteras de granito eran la principal actividad económica. Los cortadores llamados escarpelinos lavaban en el manantial de la gruta sus ojos heridos por esquirlas e invocaban a Santa Lucía, cuya imagen fue llevada en procesión por Mauá y colocada allí. A inicios de 1974 la municipalidad creó el Parque da Gruta, rebautizado Parque Ecológico de Mauá en 1992 con fondos del IBAMA.
La gruta alberga una imagen de Santa Lucía, patrona de los ojos, llevada en procesión por los barrios de Mauá y colocada allí durante varios años. Los escarpelinos o canteros lavaban en el agua de la naciente las esquirlas de granito que les herían los ojos invocando su protección. El nombre del parque proviene de esta gruta.
El parque abarca 450.899,68 m² y limita con un área de protección de manantiales, por lo que el acceso se rige por las normas de una unidad de conservación. Entre semana acuden sobre todo mayores de 30 años para actividad física; los fines de semana, familias. Los grupos escolares participan en senderos guiados con cita previa. El agua del manantial no es apta para consumo: un estudio del Centro Universitário Fundação Santo André (2007-2008) halló microorganismos de heces humanas a unos 300 m de la gruta.
La gruta es una cavidad natural que alberga uno de los manantiales del río Tamanduateí. Los canteros, llamados escarpelinos o canteiros, se lavaban en esa agua las esquirlas de granito que les herían los ojos, invocando a Santa Lucía, protectora de la vista en el catolicismo. Una imagen de la santa fue llevada en procesión por los barrios de Mauá y colocada en la gruta, donde permaneció varios años. El levantamiento espeleológico de la gruta lo realizó el Grupo Pierre Martin de Espeleologia.
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