Batopilas, Asentamiento minero en la Barranca del Cobre, Chihuahua, México.
Batopilas es un pequeño pueblo del estado mexicano de Chihuahua, situado en el fondo de un cañón profundo a orillas del río Batopilas. El asentamiento es estrecho y compacto, apegado a la ribera con las paredes del cañón elevándose abruptamente a ambos lados.
Un explorador español fundó el asentamiento en 1708 tras descubrir plata en la zona, y durante los dos siglos siguientes creció hasta convertirse en uno de los centros mineros más productivos del norte de México. El declive de la extracción de plata en el siglo XX dejó al pueblo mucho más pequeño de lo que fue.
El nombre Batopilas proviene de una palabra tarahumara que significa aguas encerradas, en referencia al río que corre por el cañón. Los tarahumaras, conocidos localmente como rarámuri, siguen viviendo en las colinas cercanas y su presencia marca el ritmo cotidiano del pueblo.
Una carretera de montaña asfaltada conecta Batopilas con el pueblo de Creel, pero la ruta es larga y sinuosa y no debe tomarse a la ligera. Conviene salir temprano, ya que el camino a través de la Sierra Madre requiere varias horas de recorrido.
A pesar de su ubicación remota, Batopilas tuvo alumbrado eléctrico en el siglo XIX antes que muchas ciudades mexicanas, gracias a que un rico propietario de minas mandó construir una planta eléctrica privada. Este dato refleja la enorme cantidad de dinero que alguna vez circuló por este estrecho valle fluvial.
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