ATLAS-I, US Air Force electromagnetic pulse generation and testing apparatus in use from 1972-1980 at Sandia National Laboratories in Albuquerque, NM, US
ATLAS-I, también llamado Trestle, es un laboratorio en New Mexico construido para probar cómo los sistemas de las aeronaves podrían sobrevivir a poderosos pulsos electromagnéticos que simulaban efectos nucleares. La instalación presenta una plataforma de madera masiva capaz de sostener los bombarderos más grandes de la Fuerza Aérea estadounidense, una torre de transmisión en forma de cuña de acero y un edificio de control blindado equipado con equipo de monitoreo y sensores.
Construida durante la Guerra Fría, esta instalación fue creada para probar si los sistemas de las aeronaves podrían resistir pulsos electromagnéticos de explosiones nucleares que ocurren en la atmósfera alta. Los científicos utilizaron generadores Marx que producían hasta diez millones de voltios para simular tales efectos, lo que ayudó a mejorar la seguridad del equipo electrónico y contribuyó a avances en la tecnología aeroespacial.
El sitio se encuentra aproximadamente a una milla del aeropuerto de Albuquerque cerca de la Base Aérea Kirtland y se puede ver desde las aeronaves durante el aterrizaje o despegue. Debido a su trasfondo militar, el acceso al terreno sigue siendo limitado, pero puede observar la estructura de madera y su tamaño desde la distancia.
La estructura de madera Trestle es la más grande de su tipo en el mundo, construida deliberadamente con madera para evitar partes de metal que distorsionarían las mediciones de pulsos electromagnéticos durante las pruebas. Esta innovadora decisión de diseño permitió experimentos científicos precisos y sigue siendo un ejemplo raro de tecnología especial de la Guerra Fría de pie abiertamente en el paisaje desértico.
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