Abadía de Melk, Monasterio benedictino y museo en Melk, Austria.
El conjunto se alza sobre una roca por encima del cauce del Danubio y presenta una fachada amarilla que se extiende más de 300 metros. La estructura sigue el estilo barroco con una iglesia en el centro flanqueada por alas que albergan la biblioteca y la sala de ceremonias.
El margrave Leopoldo II fundó el monasterio en 1089 y lo entregó a los benedictinos para su administración. El edificio actual surgió entre 1702 y 1736 siguiendo planos de Jakob Prandtauer tras un incendio que destruyó el predecesor medieval.
El nombre proviene de una palabra eslava que significa frontera y apunta a su función inicial como puesto fronterizo del imperio. Hoy muchos visitantes acuden a los oficios en la iglesia abacial o para escuchar el órgano durante los actos litúrgicos.
Las salas están abiertas de abril a octubre y el recorrido conduce por la escalera imperial hasta el salón de mármol, luego a la biblioteca y finalmente a la iglesia. El lugar se encuentra en una colina, por lo que se recomienda calzado cómodo para escaleras y pendientes.
En 2008 National Geographic Traveler otorgó al monasterio el título de mejor destino histórico del mundo. El jurado reconoció el cuidado del edificio y el turismo responsable en el lugar.
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