Château of Trois-Fontaines, Castillo medieval en Auderghem, Bélgica.
El Château de Trois-Fontaines se alza en la Chaussée de Wavre, en Auderghem, al borde del bosque de Soignes. El edificio conservado tiene dos plantas: muros superiores de ladrillo rojo sobre piedra gris, tejado de tejas rojas con tres buhardillas y chimenea de ladrillo, y una puerta central en arco a la que se sube por escalones. Solo quedan los cimientos de la torre; dentro se conservan una chimenea gótica y el sótano de los calabozos.
Mencionado ya en 1329 como Dry Borren, el sitio fue pabellón de caza y prisión de los duques de Brabante; Juan III fundó allí una capilla en 1355. Desde 1373 se encarceló a cazadores furtivos y ladrones de leña, y la prisión fue reconstruida bajo Felipe II tras las guerras de religión. Los presos fueron trasladados a Laeken en 1786 y el cargo de juez forestal suprimido en 1793.
El nombre Trois-Fontaines, o Dry Borren en neerlandés, alude a los tres manantiales que brotaban en el lugar. Juan III fundó allí en 1355 una capellanía dedicada a la Virgen María y a santa Catalina, dotada con 15 escudos viejos, 10 florines de Florencia, 12 moyos de centeno, 50 medidas de leña y 25 moyos de carbón, además de derecho de pasto para cuatro vacas o yeguas en el bosque.
Las ruinas son accesibles a través de la Chaussée de Wavre con conexiones de autobús convenientes cercanas. Los visitantes deben estar preparados para terreno irregular y el entorno boscoso.
El nombre Trois-Fontaines, o Dry Borren en neerlandés, procede de los tres manantiales que brotaban en el lugar donde se levantó el pabellón de caza. El arroyo Watermaelbeek aún discurre junto al recinto. El castillo aparece en la escena de abril de la serie de tapices Las cacerías de Maximiliano, de 1532.
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