Frontera entre Alemania y Bélgica, frontera internacional entre Alemania y Bélgica
La frontera entre Bélgica y Alemania es un límite terrestre internacional que atraviesa bosques, páramos de altura y colinas onduladas de la región de las Altas Fagnas. Varias carreteras y dos autopistas la cruzan, y dos líneas ferroviarias conectan Lieja y Tongeren, en el lado belga, con Aquisgrán, en el lado alemán.
La frontera adquirió su forma actual tras la Primera Guerra Mundial, cuando el Tratado de Versalles de 1919 transfirió la región de Eupen-Malmedy y el trazado ferroviario de la Vennbahn de Alemania a Bélgica. Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania reintegró brevemente estos territorios, pero al acabar el conflicto se restableció el límite original.
Al lado belga de la frontera, la zona de Eupen alberga una comunidad germanófona donde el alemán es lengua oficial. En los pueblos cercanos, los mercados, las fiestas y la cocina local se parecen tanto a uno y otro lado que la frontera apenas se nota en la vida cotidiana.
Como ambos países forman parte del espacio Schengen, no hay controles de pasaporte ni de aduana en los pasos fronterizos. Los peatones y ciclistas pueden cruzar libremente en muchos puntos, y la ruta ciclista de la Vennbahn es una forma habitual de recorrer la zona fronteriza a un ritmo tranquilo.
La antigua línea ferroviaria de la Vennbahn generó seis enclaves alemanes rodeados por completo de territorio belga, como consecuencia directa de que el trazado del tren se convirtiera en frontera nacional. Uno de estos enclaves, Ruitzhof, apenas alberga unas pocas casas, lo que lo convierte en uno de los enclaves más pequeños de Europa.
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