Benediktinerinnenkloster Kitzingen, Monasterio benedictino en Kitzingen, Alemania.
El Benediktinerinnenkloster Kitzingen es un antiguo convento en la Baja Franconia con edificios que muestran espacios para la oración y la vida comunitaria de las hermanas. El complejo conserva características de la arquitectura monástica medieval.
El convento fue probablemente renovado en el siglo VIII bajo el misionero Bonifacio, y está documentado por primera vez en 748, cuando el abad Sturmius de Fulda fue atendido allí durante cuatro semanas. En 1007 Enrique II lo entregó al recién creado obispado de Bamberg, mientras los obispos de Würzburg ganaban una influencia creciente. Tras su disolución durante la Reforma, en 1568 se fundó en el lugar una casa de mujeres, sustituida en 1660 por un convento de ursulinas suprimido en 1804.
El nombre del convento se vincula a una leyenda: el pastor Kuccingus, a quien María se apareció para liberar un cordero robado de las garras de un lobo. A mediados del siglo XII la abadesa Sophia pidió consejo a Hildegarda de Bingen, que visitó la abadía del Meno y la disuadió de renunciar. Poco después, Eduviges de Andechs, futura duquesa de Silesia, se educó aquí como alumna.
Los edificios se pueden alcanzar a pie desde el centro de Kitzingen, con autobuses que circulan regularmente cerca. Los visitantes deben verificar de antemano si áreas específicas están abiertas, ya que el acceso a veces es limitado dependiendo del uso actual.
Según la tradición local, un pastor llamado Kuccingus experimentó una visión de María que lo llevó a ayudar a recuperar un cordero robado. Su encuentro se conectó con los orígenes del lugar que llevaría su nombre.
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