Puente de Térénez, Puente atirantado en Crozon, Francia.
El puente de Terenez es un puente atirantado que se extiende a lo largo de 515 metros entre dos orillas. Su pilón único sostiene cables de acero que soportan el peso del tablero curvo, creando un perfil asimétrico sobre el agua.
El cruce actual se inauguró en 2011 tras la demolición del anterior de 1951. Los ingenieros descubrieron que reacciones químicas en el hormigón habían debilitado la vieja estructura de forma irreparable.
El puente simboliza un avance en la ingeniería francesa, incorporando técnicas constructivas modernas mientras conecta comunidades en la región de Bretaña.
El cruce conecta la península de Crozon con la parte norte de Bretaña y transporta tanto tráfico local como viajeros en Finistère. Peatones y ciclistas utilizan sendas protegidas que corren junto a la calzada.
Los trabajadores construyeron el tablero curvo sin andamios en el agua, empujando secciones hacia adelante desde ambos extremos. Este método redujo la interferencia con el río y acortó el tiempo necesario para terminar la obra.
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