Motte castrale de Doué-la-Fontaine, Fortificación medieval en ruinas en Doué-en-Anjou, Francia.
La Motte castrale de Doué-la-Fontaine es una ruina medieval con restos de una torre de piedra en un túmulo elevado. Los cimientos muestran múltiples fases de construcción desde la época medieval temprana.
Hacia el año 900 se levantó aquí un aula carolingia de 23 por 17 metros con muros de 1,7 a 1,8 metros de grosor para un conde de Anjou, y el rey Roberto I de Francia la poseyó antes de morir en 923. Tras un incendio hacia 930-950, Teobaldo I, conde de Blois, añadió un piso superior con entrada exterior y convirtió la planta baja en bodega ciega, lo que la hace uno de los primeros castillos de piedra conocidos. Hacia el año 1000 el edificio quedó enterrado bajo una mota de 5 metros coronada por una torre, que Fulco Nerra incendió en 1026.
El nombre Motte de la Chapelle procede del montículo que enterró la sala hacia el año 1000. Las excavaciones de Michel de Boüard desde 1967 sacaron a la luz una cocina cuyos muros revocados llevan grafitis del siglo X con figuras, animales y escenas religiosas, entre ellas una Virgen con el Niño y una Crucifixión.
El sitio es accesible a los visitantes y permite explorar los cimientos expuestos y el montículo. Es útil llevar calzado resistente ya que el terreno es irregular y puede volverse resbaladizo después de la lluvia.
Los grafitis del siglo X fueron trazados por un desconocido llamado Aimeri, conocido solo por dedicarlos al rey Luis el Piadoso. Las excavaciones de 1967 a 1969 hallaron además en la antigua cocina un revoque con figuras, animales y escenas religiosas, entre ellas una Virgen con el Niño y una Crucifixión.
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