Pont de la Reine Blanche, Puente histórico en Curçay-sur-Dive, Francia.
El Pont de la Reine Blanche cruza el Dive con dos arcos construidos con nódulos de sílex, mostrando técnicas medievales de construcción. La estructura se mantiene en buen estado y sigue sirviendo como paso para los peatones.
El puente recibió su nombre de la reina Blanca de Castilla, que visitó la zona en 1228. Esta fecha marca un punto de inflexión para este cruce del río en la historia regional.
Los lugareños asocian el puente con la reina Blanca y una época en que este cruce significaba seguridad. El nombre sigue formando parte de cómo entienden hoy esta estructura medieval.
El puente es fácil de alcanzar y permanece abierto al tráfico peatonal todo el año. Los visitantes deben tener en cuenta que la superficie puede resbalarse cuando está mojada.
Entre 1834 y 1900, el puente sirvió como punto de carga importante para barcos que transportaban turba, piedra y vino por el canal del río. Este papel económico lo hizo central en cómo vivía la gente en los siglos posteriores.
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