Pont de la Reine Blanche, Puente histórico en Curçay-sur-Dive, Francia.
El Pont de la Reine Blanche cruza el Dive con dos arcos construidos con nódulos de sílex, mostrando técnicas medievales de construcción. La estructura se mantiene en buen estado y sigue sirviendo como paso para los peatones.
El puente recibió su nombre de la reina Blanca de Castilla, que visitó la zona en 1228. Esta fecha marca un punto de inflexión para este cruce del río en la historia regional.
El nombre recuerda a Blanca de Castilla, madre de Luis IX, que pasó por la región en 1228; el puente también se llama pont de la Reine-Blanche. Inscrito como monumento histórico, sus arcos de sílex son una referencia en Curçay-sur-Dive.
El puente se halla a la salida de Curçay-sur-Dive, al final del camino que baja hacia el Dive. Solo admite peatones y parte del tablero carece de pretil, por lo que conviene caminar por el centro. El sílex es irregular y resbala tras la lluvia.
El puente está inscrito como monumento histórico. Sus dos arcos están construidos con nódulos de sílex, una piedra local que da a la obra su superficie oscura y moteada. Busque la pequeña estatua de la Virgen en el pretil, un detalle que muchos paseantes pasan por alto.
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