Grottes de la Balme, Cueva turística en La Balme-les-Grottes, Francia.
Las Grottes de la Balme son cavernas de piedra caliza que se extienden a través de la roca y contienen múltiples cámaras, lagos subterráneos y pasajes formados por la erosión del agua. El sistema muestra diferentes niveles de profundidad y estructuras naturales creadas por procesos geológicos.
La cavidad fue ocupada en la prehistoria: en sus grietas se hallaron tumbas de finales de la Edad del Bronce con urnas cinerarias y ofrendas animales. En 1516 Francisco I acudió con su madre Luisa de Saboya a rezar en la capilla tras Marignan y, según se cuenta, dirigió la primera exploración del lago subterráneo. El sitio está abierto al público desde 1807.
El nombre es un pleonasmo: «balme» o «baume» (barma en francoprovenzal) ya designa una cavidad natural de los Alpes. El sitio figura en la antigua lista de las siete maravillas del Delfinado y participa en las Jornadas Europeas del Patrimonio. A la salida de la gruta se ve un fresco de Francisco I pintado en 1882 por Théodore Levigne.
La cueva mantiene temperaturas frescas durante todo el año, por lo que es recomendable llevar una chaqueta ligera para mayor comodidad. Zapatos resistentes ayudan en los caminos, y los recorridos guiados conducen a los visitantes a través de las diferentes cámaras a intervalos regulares.
La gruta alberga 23 especies de murciélagos, además de cárabos y aviones roqueros. El propio nombre «balme» es un pleonasmo: en las regiones alpinas y prealpinas ya designa una cavidad natural, de barma en francoprovenzal y baume en provenzal.
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