Arnarhóll, hóll í Miðborg Reykjavíkur
Arnarhóll es un pequeño cerro en el centro de Reykjavik que se eleva sobre las calles de Kvosin y Lækjargata. Cuenta con senderos para caminar, bancos, jardines y obras de arte que los visitantes descubren al explorar el espacio.
El sitio fue alguna vez una granja con registros que se remontan al siglo 16 antes de que la agricultura terminara en 1828. Después de que la ciudad de Reykjavik tomara la tierra en 1835, fue desarrollada como parque público en 1927.
El cerro recibe su nombre de las águilas que alguna vez volaron sobre Islandia, o posiblemente de Arnar, el padre del primer colono. Hoy es un lugar donde la gente se reúne para disfrutar de conciertos al aire libre en verano y conectar con la historia fundacional de la ciudad.
El cerro es fácil de acceder y se encuentra a distancia a pie de tiendas, cafes y las principales calles de Reykjavik. Varias líneas de autobús se detienen cerca, y hay estacionamiento disponible en calles cercanas como Hverfisgata e Ingólfsstræti.
En el siglo 19, Jørgen Jørgensen, quien se declaró a sí mismo rey de Islandia, construyó un pequeño fuerte en la cima del cerro que supuestamente era custodiado por hombres intoxicados y armado con cañones. Este episodio peculiar añade un toque de humor y aventura a la historia del lugar.
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