Centro histórico de Nápoles, Patrimonio Mundial de la UNESCO en Nápoles, Italia
El Centro Histórico de Nápoles se extiende por calles estrechas y pequeñas plazas, llenas de iglesias, palacios y monumentos de diferentes épocas. Estas calles forman una red irregular que conecta múltiples capas de la ciudad, desde la antigüedad hasta la modernidad.
Fundada en el siglo VIII antes de Cristo, Nápoles surgió de dos asentamientos antiguos: uno en el promontorio de Pizzofalcone y otro en el actual centro histórico. Estos dos núcleos se fusionaron durante siglos y se convirtieron en una de las potencias más importantes del Mediterráneo.
La Catedral alberga las veneradas ampollas con la sangre de San Gennaro, que atraen a miles de personas durante la ceremonia anual de licuefacción en septiembre. Esta devoción es profunda entre los habitantes y forma parte importante de su identidad local.
Es mejor explorar temprano por la mañana cuando las calles están menos abarrotadas y los detalles arquitectónicos son más visibles. Zapatos resistentes son importantes porque los adoquines son irregulares y las pendientes pueden ser empinadas.
Bajo el centro histórico se encuentra una red de cuevas antiguas que originalmente servían como sistema de abastecimiento de agua. Partes de ella se pueden explorar hoy a través de túneles y cisternas romanas, revelando una capa oculta de la ciudad antigua.
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