Túnel romano de Furlo, Túnel romano en Acqualagna, Italia
El paso de Furlo es un túnel de roca de unos 38 metros de largo, tallado a mano en la montaña y que aún conserva marcas del trabajo con cincel antiguo. Los romanos atravesaron la piedra para crear un camino continuo sobre el paso.
El emperador Vespasiano ordenó ampliar y mejorar este paso en el 76 d.C. para facilitar el tráfico de la importante ruta comercial de la Via Flaminia a través del desfiladero de montaña. El trabajo fue parte de un programa más amplio para mejorar las carreteras del imperio.
El paso muestra cómo los romanos atravesaban montañas para mover personas y mercancías. Este tipo de solución era vital para los viajeros antiguos y revela el pensamiento práctico de los ingenieros de la época.
Para visitar el túnel antiguo, puedes caminar a través del paso a pie mientras el tráfico moderno circula por túneles separados a su lado. El calzado adecuado es importante, ya que el terreno es desigual y a veces resbaladizo.
Junto al túnel se alza una pequeña iglesia dedicada a la Virgen de Furlo, construida en el siglo 15 y situada contra los muros de roca escarpados. Esta combinación de estructuras antiguas y medievales hace que el lugar sea especialmente memorable.
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