Sant'Agostino Basilica, Basílica menor en Milán, Italia.
La Basílica de Sant'Agostino es una basílica menor en Milán, construida a finales del siglo XIX en estilo neorrománico. El edificio presenta arcos de medio punto, gruesos muros de piedra y pesados pilares interiores que sostienen el techo sobre la nave central.
La basílica fue proyectada hacia 1900 por el arquitecto milanés Cecilio Arpesani, en una época en que la ciudad vivía una rápida transformación industrial. La elección del estilo neorrománico fue una respuesta deliberada a ese cambio, mirando hacia las tradiciones constructivas medievales de Lombardía.
La basílica lleva el nombre de San Agustín, uno de los pensadores más influyentes de la iglesia cristiana primitiva, lo que le otorga un lugar especial en la vida religiosa de Milán. Quien entre hoy encontrará un espacio todavía activo, con misas regulares celebradas a lo largo de la semana.
La basílica es fácil de alcanzar a pie y se encuentra en una zona animada de Milán, lo que permite combinar fácilmente la visita con un paseo por las calles cercanas. Se pide a los visitantes que vistan con modestia, con hombros y rodillas cubiertos, y es mejor llegar fuera de los horarios de misa para poder moverse con libertad.
Aunque el edificio fue construido en un estilo que evoca las iglesias medievales, su construcción empleó métodos industriales de finales del siglo XIX, lo que lo convierte en un testimonio poco habitual del paso entre dos épocas constructivas. Quien observe de cerca los muros puede distinguir cómo la cantería trabajada a mano y los materiales procesados a máquina conviven uno junto al otro.
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