Catacomba maggiore, Cementerio cristiano primitivo en Via Nomentana, Roma, Italia.
La Catacomba Maggiore, también llamada Coemeterium Maius, es una catacumba situada junto a la Via Nomentana, en el barrio Trieste de Roma. Nació a mediados del siglo III como dos núcleos separados con escaleras independientes, cerca de la actual entrada de la Via Asmara, y quedó unificada a finales de ese siglo. Contiene una de las galerías subterráneas más largas de Roma, de casi 200 metros. Una cripta monumentalizada, descubierta en 1876 por Mariano Armellini, está dividida por un arco y decorada con bóvedas de arista, columnas con capiteles, un lucernario, una cátedra tallada en toba y una mesa para óleos santos también excavada en toba.
La catacumba nació hacia mediados del siglo III como dos núcleos separados con escaleras independientes cerca de la actual entrada de via Asmara, excavados tras el abandono de una villa rural romana reutilizada para enterramientos. A finales de ese siglo las dos secciones se unieron, formando la mayor catacumba de Roma, que siguió en uso hasta la primera mitad del siglo V. Los itinerarios de peregrinos altomedievales mencionan una basílica en superficie dedicada a santa Emerenciana y dos tumbas subterráneas convertidas en santuarios de los santos Víctor y Alejandro.
El nombre Coemeterium Maius procede de la extensión del cementerio y de la densidad de sus galerías, una de las cuales mide casi 200 metros. Los itinerarios de peregrinos de la Alta Edad Media citan el lugar con este nombre. En la región de las cátedras se hallaron siete asientos tallados en el tofo, de la primera mitad del siglo IV, usados en los ritos del refrigerium, banquetes funerarios junto a las tumbas en el aniversario de los difuntos.
La catacumba se encuentra a lo largo de la via Nomentana, en el barrio Trieste, con su entrada actual en la via Asmara. Las dos escaleras de acceso originales estaban en este punto antes de que los dos núcleos se unieran a finales del siglo III. El cementerio siguió en uso hasta la primera mitad del siglo V.
En 1876 Mariano Armellini halló aquí una cripta monumental que confundió con la tumba de santa Emerenciana; estudios posteriores la identificaron como el lugar de enterramiento de los mártires Víctor y Alejandro. La sala está dividida por un arco y tiene bóvedas de arista, columnas con capiteles y un lucernario, además de una cátedra y una mesa para óleos talladas en el tofo.
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