Pieve di San Giorgio di Valpolicella, Iglesia románica en San Giorgio di Valpolicella, Sant'Ambrogio di Valpolicella, Italia
La Pieve di San Giorgio di Valpolicella es una iglesia románica situada en San Giorgio di Valpolicella, pedanía de Sant'Ambrogio di Valpolicella. Su fachada de bloques de piedra rugosa gris clara y beige tiene un volumen redondeado saliente con una alta puerta en arco rodeada de piedra rosada; a la derecha se alza una torre campanario cuadrada de piedra con esfera de reloj. En el interior, una larga nave bajo una armadura de madera oscura está flanqueada por arcos de medio punto, con un altar de piedra bajo el arco del ábside.
Las excavaciones al este de la iglesia entre 1985 y 1989 sacaron a la luz una cabaña rectangular de la Edad del Bronce y estructuras de la Edad del Hierro del tipo «casa rética», excavadas en la roca y cubiertas con losas de caliza rosada. El lugar fue un centro religioso de los arusnates, cuyas inscripciones nombran divinidades como Lualda, Cuslanus y Sol y Luna. Una fase lombarda está atestiguada por las columnillas del ciborio con el nombre del rey Liutprando (712-744); la iglesia se reconstruyó en gran parte hacia el siglo XI, tras el terremoto de 1117, y una bula de Eugenio III de 1145 la menciona por primera vez como pieve.
El apodo «Ingannapoltron» («engañar al perezoso») alude a la subida que los peregrinos debían afrontar para llegar a la iglesia en lo alto del cerro. La parroquia era una colegiata cuyos canónigos regentaban una schola iuniorum, donde los niños del lugar aprendían nociones de gramática latina y de entre ellos se elegían nuevos clérigos. La pila bautismal de principios del siglo XII está en el lado izquierdo del edificio.
Los visitantes pueden explorar el claustro oriental con sus tres arcadas originales y un pozo central, además de un museo arqueológico diseñado por Libero Cecchini. La ubicación en la cima de una colina ofrece vistas amplias sobre la región circundante mientras se pasea por el complejo.
En la nave derecha, bajo una de las columnas, se halla un altar dedicado al Sol y a la Luna, erigido por el sacerdote Quintus Sertorius Festus. Según las fuentes, solo los arusnates parecen haber venerado juntas a estas dos divinidades, probablemente para pedir la prosperidad de los campos.
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