Saint Valentine hermitage, Ermita católica en Gargnano, Italia.
El eremo de San Valentín se alza a 772 metros sobre Gargnano, contra la pared montañosa que domina el lago de Garda. Una puerta de madera oculta en la vegetación, accionada por una piedra atada a una cuerda que pasa por una polea, conduce a un breve sendero y a una terraza rodeada de cipreses. El conjunto comprende una capilla, una sacristía, dos estancias, un almacén y una cisterna natural que antaño se alimentaba de un manantial.
Durante la peste de 1630, los habitantes de Gargnano se refugiaron en las montañas cerca de Sasso; tras la epidemia, hacia 1650 los supervivientes construyeron una capilla con una ermita. Un ermitaño está documentado en 1684, y Giovanni Marchetti a mediados del siglo XVIII. El último ermitaño, Geremia Paladini, vivió allí dieciséis años hasta su muerte en 1865. Tras caer en ruina, la ermita fue restaurada en 1970 y reabierta el 14 de febrero de 1971.
La capilla muestra un cuadro del altar con la Virgen y el Niño, junto a un retrato de Geremia Paladini, el último ermitaño que vivió allí de 1849 a 1865. Esta representación conserva la memoria de quienes utilizaron este lugar como hogar espiritual durante siglos.
El acceso se realiza a través de un sendero forestal que comienza en la aldea de Sasso y requiere botas de senderismo resistentes y agua para la subida. Llegar temprano en la mañana ayuda a evitar el sol intenso en el regreso.
La puerta de entrada de madera está oculta entre la vegetación y se abre tirando de una piedra atada a una cuerda que pasa por una polea. Dentro, el cuadro del altar es una Virgen con el Niño pintada en 1859 por el ermitaño Geremia Paladini, que se retrató con túnica y bastón, pidiendo limosna a los pies de la Virgen junto a san Valentín.
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