Kakurin-ji, Templo budista en Kakogawa, Japón
Kakurin-ji es un templo budista en Kakogawa, prefectura de Hyōgo, reconocido como Tesoro Nacional de Japón y que reúne varias estructuras de madera en un terreno de ladera. La pagoda de tres pisos se alza entre cedros y pinos antiguos, mientras que los salones y la torre de campana se distribuyen a lo largo de senderos cuidados y escalinatas de piedra.
El príncipe Shōtoku ordenó la fundación de este lugar en 589 después de que el monje coreano Eben hallara refugio aquí huyendo de la persecución. Ampliaciones posteriores en los siglos XII y XIII añadieron la pagoda y otros edificios que aún forman el núcleo del conjunto.
El nombre del templo combina el carácter de ciervo con el carácter de bosque, reflejando el paisaje montañoso arbolado que lo rodea. Los visitantes encuentran hoy una práctica de silencio donde el tañido de la campana marca el ritmo del día e invita a los peregrinos a detenerse.
El acceso al recinto del templo sigue senderos pavimentados y a veces empinados, por lo que calzado resistente facilita mucho la caminata. Quienes deseen experimentar el lugar en tranquilidad deben elegir las primeras horas de la mañana, cuando hay menos gente y la luz se filtra entre los árboles.
Dentro del edificio principal descansan cinco estatuas budistas que se muestran públicamente solo una vez cada 60 años durante un breve período. Este largo ocultamiento profundiza la reverencia de los creyentes que viajan desde todo el país para la rara apertura.
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