Isla de Corvo, Isla volcánica en Azores, Portugal
Corvo Island es la isla volcánica más septentrional de las Azores, ubicada frente a la costa portuguesa. Su rasgo principal es el cráter central llamado Caldeirão, rodeado de paredes volcánicas escarpadas que miden aproximadamente 3,5 kilómetros de diámetro.
El navegante portugués Diogo de Teive descubrió la isla en 1452 y encontró una misteriosa estatua ecuestre. La estatua desapareció durante los intentos de transportarla a Portugal continental, y su origen sigue siendo un misterio.
Los habitantes de Vila do Corvo construyeron sus casas con piedra de lava negra y las organizaron en callejones estrechos llamados canadas. Esta forma de construir y vivir muestra cómo los isleños se adaptaron a su entorno volcánico durante generaciones.
Se accede a la isla por transbordador desde Flores o en pequeños aviones que aterrizan en una pista de aproximadamente 800 metros. Los visitantes deben prepararse para el mal tiempo variable y llevar zapatos resistentes para las sendas volcánicas.
La isla es tan pequeña y remota que menos de 500 personas viven aquí, formando una comunidad muy unida. Los aviones que se acercan a la pista frecuentemente siguen el borde del cráter, lo que hace que el aterrizaje sea una experiencia surrealista.
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