Ropsha Palace, Palacio en ruinas en Ropsha, Rusia.
El Palacio de Ropsha es una residencia en ruinas situada a unos diez kilómetros más allá de la circunvalación de San Petersburgo, en el óblast de Leningrado. El edificio principal se alza con ventanas abiertas y techos hundidos entre dos alas laterales, mientras que unas puertas de hierro forjado oxidadas señalan la antigua entrada.
Pedro el Grande fundó una finca aquí en 1714, rediseñada más tarde en estilo barroco por Bartolomeo Rastrelli bajo su hija Isabel. En 1762, el emperador Pedro III murió bajo custodia en estos terrenos tras un golpe de Estado, en circunstancias que nunca se aclararon del todo.
El nombre Ropsha proviene de una palabra finesa que significa barro o pantano, en referencia al paisaje cenagoso que rodea el lugar. Hoy los visitantes pueden distinguir aún los contornos de antiguos senderos y terrazas de jardín, mientras abedules y hierbas silvestres crecen entre los muros derruidos.
El sitio es de libre acceso pero se encuentra desprotegido, por lo que los visitantes deben tener precaución al entrar. La mejor forma de llegar es por la carretera principal que atraviesa el pueblo de Ropsha, donde el terreno queda a poca distancia a pie en el límite del poblado.
El terreno contiene varias fuentes minerales conocidas por su sabor y claridad, que atrajeron por primera vez la atención de Pedro el Grande. El agua de estas fuentes aún alimenta un pequeño arroyo que atraviesa el parque abandonado.
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