Forth Bridge, Puente ferroviario en Edimburgo, Escocia
El Forth Bridge es un cruce ferroviario sobre el Firth of Forth entre Edimburgo y Fife en Escocia, con una extensión de 2528 metros. Tres secciones en voladizo hechas de vigas de acero descansan sobre pilares masivos que se elevan 110 metros sobre el agua.
La construcción comenzó en 1882 tras el colapso del Tay Bridge, y los ingenieros John Fowler y Benjamin Baker desarrollaron un nuevo diseño en voladizo. El Príncipe de Gales inauguró el cruce el 4 de marzo de 1890, tras más de siete años de trabajo.
Los lugareños usan la expresión «pintar el Forth Bridge» para describir cualquier tarea que parece no terminar nunca, en referencia a la necesidad constante de pintura fresca. El color rojo se ha convertido en sinónimo de la región y aparece en innumerables fotografías tomadas desde ambas orillas.
Entre 150 y 200 trenes cruzan diariamente la ruta entre Edimburgo y Fife, mientras que los visitantes pueden disfrutar de la vista desde South Queensferry o North Queensferry. En días despejados, ambas aldeas costeras ofrecen buenas oportunidades fotográficas, especialmente durante la luz de la mañana y la tarde.
La UNESCO otorgó a la estructura el estatus de Patrimonio Mundial en 2015, reconociendo su innovador logro ingenieril del siglo XIX. Más de 50.000 toneladas de acero se utilizaron durante la construcción, una cantidad sin precedentes para una sola estructura en ese momento.
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