Cueva de Altamira, Cueva prehistórica en Santillana del Mar, España
La cueva de Altamira se extiende a lo largo de 270 metros de longitud con pasillos y cámaras cuyas paredes y techos de caliza portan numerosas representaciones policromas de animales. Una réplica precisa en el museo adyacente permite a los visitantes examinar las pinturas de cerca sin poner en peligro el original.
Un cazador descubrió la cueva en 1868, lo que condujo a excavaciones arqueológicas que sacaron a la luz artefactos y obras de arte que abarcan desde hace 36.000 hasta 13.000 años. El descubrimiento cambió fundamentalmente la comprensión científica sobre las capacidades de los humanos prehistóricos.
Grupos escolares e investigadores acuden aquí para comprender cómo los primeros humanos percibían su mundo a través del arte. El museo exhibe réplicas de herramientas y pigmentos que ofrecen a los visitantes una impresión tangible de las técnicas de pintura prehistóricas.
Los visitantes pueden explorar una réplica precisa de la cueva en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, ya que el acceso al original permanece restringido. El museo se encuentra a pocos minutos a pie del centro del pueblo y ofrece caminos accesibles a través de los espacios de exposición.
Los artistas prehistóricos incorporaron formaciones rocosas naturales en sus composiciones, creando efectos tridimensionales en sus representaciones de animales. Algunas imágenes de bisontes siguen las protuberancias del techo de la cueva, de modo que los animales parecen cobrar vida a la luz de las antorchas.
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