Ermita de Castilleja de Talhara, Capilla medieval en Benacazón, España
La Ermita de Castilleja de Talhara es una capilla en Benacazón construida con muros de ladrillo y tierra apisonada, decorados con azulejos de cerámica vidriada en tonos turquesa y manganeso alrededor de las ventanas. El interior contiene tres naves divididas en dos secciones por arcos apuntados que llevan a una capilla mayor de planta cuadrada.
La capilla fue fundada en 1369 cuando Alfonso Fernández de Fuentes estableció el pueblo de Talhara, dejando una piedra conmemorativa frente al edificio. Esta piedra fundacional registra el comienzo de un asentamiento que perduraría durante siglos en el valle.
Este santuario funciona como lugar de culto silencioso en el campo, donde el diseño simple dirige la atención hacia la oración y la reflexión. Los visitantes notan el amueblamiento modesto y la sensación de permanencia que transmiten los muros sólidos.
La capilla se encuentra junto a una finca del mismo nombre cerca de la carretera que conecta Benacazón con Aznalcázar, con vistas al valle del Guadiamar. El acceso es mejor a pie, lo que la hace adecuada para visitantes que desean combinar paseos por el campo con exploración cultural.
En un pilar junto al altar persisten rastros de pinturas murales medievales, mostrando aureolas y fragmentos de una representación de la Virgen con el Niño. Estos restos pasados por alto ofrecen una visión rara de la decoración artística que alguna vez adornó el interior.
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