Flößerbrücke, Puente atirantado en Fráncfort, Alemania
El Flößerbrücke es un puente atirantado de hormigón pretensado que cruza el Meno en Fráncfort, uniendo las orillas norte y sur del río. Dispone de carriles separados para peatones y ciclistas a ambos lados de la calzada, junto al tráfico rodado.
El puente fue construido en la década de 1950 como parte de la reconstrucción de Fráncfort tras la guerra, cuando la ciudad necesitaba reemplazar numerosos pasos sobre el río destruidos durante el conflicto. Se eligió el sistema atirantado como una solución eficiente que empleaba un método estructural relativamente novedoso.
El nombre Flößerbrücke recuerda a los balseros que transportaban madera por el Meno a su paso por esta zona. Hoy en día, peatones y ciclistas la cruzan a diario, con el perfil urbano de Fráncfort visible al fondo.
El puente es fácil de cruzar a pie o en bicicleta, con amplios carriles en ambos lados de la calzada y sin pendientes notables. El tráfico motorizado circula en paralelo, por lo que quienes prefieran menos ruido pueden optar por el lado del puente alejado del centro.
El Flößerbrücke fue uno de los primeros puentes atirantados construidos en Alemania y sirvió como ejemplo temprano de una técnica que luego se extendió por todo el mundo. Los ingenieros lo consideran un punto de referencia en la construcción de puentes de posguerra, aunque pase desapercibido para la mayoría de los transeúntes.
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