Cala Saladeta
Cala Saladeta es una pequeña cala arenosa en la costa occidental de Ibiza, bordeada por acantilados rocosos que se elevan abruptamente desde el agua. La playa se curva suavemente hacia el mar, con arena blanca fina que transiciona rápidamente a aguas más profundas.
La cala se ha mantenido sin cambios significativos por desarrollo comercial durante muchas generaciones, conservando su estado natural. Esta falta de cambio ha permitido que mantenga una conexión con la forma de vida costera tradicional de Ibiza.
La cala atrae a visitantes de diferentes orígenes que valoran su carácter informal y su ambiente abierto, típico de muchas comunidades costeras mediterráneas. Esta actitud relajada hacia el espacio compartido define cómo funciona la playa en la vida cotidiana.
La cala no tiene servicios ni instalaciones, por lo que los visitantes deben traer su propia comida y agua. El acceso implica una caminata de aproximadamente 15 minutos sobre terreno rocoso desde la cercana Cala Salada, requiriendo calzado resistente y cierta precaución.
La temperatura del agua cambia notablemente al nadar entre esta cala y la vecina Cala Salada, especialmente cerca de la base del acantilado donde se forman zonas térmicas distintas. Estos cambios ocurren debido a cómo las rocas y el fondo marino moldean el movimiento del agua en esta zona.
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