Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, Mural en el Centro Histórico de la Ciudad de México, México
Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central es un mural de 15,6 metros de ancho pintado por Diego Rivera en 1946-1947, hoy obra principal del Museo Mural Diego Rivera. Reúne a más de cien personajes de cuatro siglos de historia mexicana paseando por la Alameda; unos cincuenta están identificados. En el centro, la esquelética La Catrina, con estola de plumas que evoca a Quetzalcóatl, del brazo de José Guadalupe Posada y de la mano de Rivera niño.
Rivera pintó el fresco en 1947 en el Hotel Del Prado, donde permaneció hasta el gran terremoto de 1985. Tras los daños fue retirado del edificio y trasladado al museo actual.
La calavera central es La Catrina, creada por el grabador José Guadalupe Posada, que la acompaña del brazo vestido de negro y con bastón. Lleva una estola de plumas que evoca a Quetzalcóatl. Frida Kahlo está justo detrás, entre Rivera niño y La Catrina, con una mano en el hombro de él y un símbolo del yin y yang.
El museo ofrece paneles informativos en varios idiomas que identifican a todas las personas de la obra. El tiempo frente al mural pasa rápido porque hay muchos detalles por descubrir.
Rivera pintó a Ignacio Ramírez sosteniendo un cartel con la frase «Dios no existe». Se negó a borrarla, por lo que el mural permaneció oculto nueve años, hasta que aceptó quitarla y declaró que era ateo y que consideraba las religiones una neurosis colectiva.
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