World Trade Center Ciudad de México, Rascacielos de oficinas en Colonia Nápoles, México.
La torre de 218 metros de vidrio y acero se eleva 50 pisos en la colonia Nápoles. La fachada consiste en acristalamiento aislante que se extiende por toda la altura, mientras que 35 elevadores sirven los diversos niveles. La planta abarca múltiples secciones de edificios con áreas de oficinas, instalaciones médicas y tiendas minoristas conectadas mediante zonas de circulación centrales. Un restaurante con plataforma de observación corona el edificio, ofreciendo vistas del área metropolitana desde sus pisos superiores.
La planificación comenzó en 1966 como Hotel de México, pero el proyecto permaneció sin terminar durante décadas. Tras extensos trabajos de renovación, el complejo abrió en 1994 como World Trade Center México y se unió a la red internacional. La transformación del concepto hotelero original a centro de negocios marcó un punto de inflexión en el desarrollo urbano de esta zona. Desde entonces, se han realizado varias modernizaciones de sistemas constructivos e infraestructura de seguridad.
El complejo alberga el Auditorio HIR y el Pepsi Center, donde se realizan conciertos, ferias comerciales y reuniones de negocios internacionales regularmente. Estos espacios de eventos sirven como puntos de encuentro importantes para la élite empresarial de México y atraen visitantes de todo el mundo. El centro simboliza la integración de México al comercio mundial y se ha establecido como núcleo para actividades comerciales que se extienden más allá del mercado nacional.
La ubicación cerca de la estación Poliforum del Metrobús proporciona buen acceso mediante transporte público. El centro abarca aproximadamente 900 espacios de oficinas, consultorios médicos, tiendas y restaurantes. La plataforma de observación en el piso superior ofrece vistas panorámicas de la ciudad. Los visitantes deben traer identificación válida, ya que se realizan controles de seguridad en la entrada. Los estacionamientos están disponibles en varios niveles subterráneos del complejo.
El arquitecto Guillermo Rossell de la Lama integró sofisticados sistemas de protección sísmica en los cimientos para abordar los riesgos sísmicos de la región. La construcción de acero descansa sobre 126 pilotes hundidos profundamente en el subsuelo inestable del antiguo lecho lacustre del lago de Texcoco. Esta solución técnica fue necesaria porque el edificio se erigió en un área con alta inestabilidad del terreno donde proyectos de construcción anteriores habían fracasado.
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