Desierto de Gobi, Desierto entre China septentrional y Mongolia meridional
Este desierto se extiende por aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados entre Mongolia y el norte de China, formado por dunas de arena, llanuras de grava y cadenas montañosas rocosas. Amplias extensiones se alternan con colinas escarpadas, y el terreno varía entre planicies pedregosas abiertas y mares de arena dispersos moldeados por el viento constante.
La región formó parte de antiguas rutas comerciales que conectaban China con Asia Central, por donde los comerciantes transportaban seda, especias y otras mercancías en condiciones difíciles. En siglos posteriores, la zona se convirtió en refugio de monasterios y en zona fronteriza entre imperios rivales.
Grupos nómadas se desplazan por la zona con sus rebaños, siguiendo rutas marcadas por manantiales y pastos estacionales. Los visitantes pueden detenerse en campamentos, compartir té en tiendas de fieltro y observar cómo las familias cuidan el ganado y organizan su vida cotidiana con pocos recursos.
Las temperaturas oscilan entre menos 40 grados en invierno y más 45 grados en verano, por lo que la ropa debe adaptarse a estos extremos. Conviene llevar siempre agua y provisiones, ya que los asentamientos están muy distantes y las gasolineras son escasas.
Los investigadores encontraron aquí los primeros huevos de dinosaurio conocidos, lo que convirtió la zona en un lugar importante para los paleontólogos que estudian la vida antigua. Algunos yacimientos fósiles se encuentran en zonas remotas y se vuelven más accesibles tras las lluvias, cuando el suelo revela nuevos especímenes.
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