Beynac-et-Cazenac, Pueblo medieval sobre acantilados de caliza, Dordoña, Francia.
Beynac-et-Cazenac es un pueblo construido sobre acantilados de piedra caliza que se alzan sobre el río Dordogne. Callejones empedrados suben entre casas de piedra hacia un castillo en lo alto, formando una estructura que sigue la pendiente natural del terreno.
El pueblo aparece en registros escritos a partir de 1115, cuando Maynard de Beynac donó tierras a la Abadía de Fontevrault. Esta conexión con una institución religiosa importante marcó su papel en la red medieval de la región.
El pueblo se define por su herencia culinaria del Périgord, visible en los productos que se venden y preparan en las casas. Esta tradición alimentaria une a los habitantes y marca el ritmo de la vida local.
El pueblo se explora mejor a pie, ya que las calles estrechas y escaleras no son aptas para vehículos. Se recomienda calzado cómodo y firme, pues los caminos empedrados son empinados y suben continuamente.
El pueblo forma parte de un valle donde varios castillos medievales se enfrentan entre sí al otro lado del río. Esta concentración de fortalezas permitía el control mutuo de la vía fluvial y las tierras circundantes.
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