Bear pit, Maastricht, Refugio artificial de animales y monumento municipal en Maastricht, Países Bajos.
La fosa de osos es un antiguo recinto animal que ahora alberga esculturas de bronce que representan especies extintas o en peligro de extinción. La figura central muestra a una mujer en un momento de ternura con una jirafa agonizante, rodeada de otras obras que invitan a reflexionar sobre los animales perdidos.
La fosa albergó osos durante años hasta que su último residente, Jo, fue trasladado a un zoo en 1993, marcando el fin de una era. Tras este cambio, el espacio vacío se transformó en un monumento artístico que recuerda su propósito anterior mientras suscita nuevas conversaciones.
El espacio transformado cuenta una historia sobre la responsabilidad humana hacia la naturaleza y cómo los lugares vacíos pueden encontrar un nuevo propósito. Los visitantes perciben una reflexión sobre cómo tratamos a los animales salvajes y la importancia de proteger estos espacios.
El sitio se encuentra ubicado de forma central en la ciudad y es libremente accesible en cualquier momento del día o de la noche. Un carrusel infantil ubicado cerca lo convierte en un punto de parada natural para familias que deseen explorar ambas atracciones durante una sola visita.
Una estatua de bronce muestra al antiguo residente Jo sentado permanentemente en un banco cercano, honrando al habitante histórico del lugar. Este simple memorial vincula directamente el pasado del lugar con la obra de arte actual, creando una conmovedora conexión visual entre ambos.
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